Fue horrible ver todo eso. Mi cabeza me juega en contra, sabe as que le tengo miedo y se aprovecha de ello…
Tú, en una cama, dormías con cara de paz en una habitación blanca. Intento despertarte, pero tú no lo hacías. De repente, veo a tu hermana y le pido ayuda para que te despierte, y puso una cara de angustia y tristeza. Comencé a asustarme.
Te decía: “¡¡¡Génesis, Génesis, despierta!!!”, tú seguías dormida… la desesperación que tenía por despertarte me hicieron subirme a la cama donde estabas tú y, tomándote de los hombros, te sacudo mientras gritando te suplicaba que despertaras. Pobre de tu hermana que llorando me decía “ya basta, déjala por favor”.
Atemorizado por lo que sucedía, repentinamente hubo un cambio de escenario, ahora estoy sentado en el piso de tu habitación, apoyando mi espalda contra el muro que está al lado de tu cama. Esperando tu llegada salió el sol, entonces me levanto y salgo en busco de tu madre. Hallándola le pregunto por ti, ¿en donde estabas?, ¿por qué no habías llegado?, ya era hora de salir para ir al liceo, llorando me respondió “ya basta por favor… ya basta”.
Realmente no entendía que era lo que pasaba, bueno era claro pero yo prefería no pensar en aquello, solo te seguía buscando.
Enojado y muy molesto, encuentro a tu padre sentado en un sillón en tu casa y ya con angustia de no saber de ti me hizo gritarle “¿¡donde esta!? Lléveme hacia ella”. Tu padre, levantándose de aquel sillón, me dijo “ven conmigo y te mostrare en donde esta” esperanzado como un idiota le seguí.
Me llevo a la iglesia y se marcho. Estando yo solo en aquel lugar, pensado con mi mente hecha añicos por la desesperación, el miedo. Pasan días y yo sigo ahí sentado cuando, de repente, comienzan a entrar personas para hacer el culto.
Entonces me levanto y veo una luz que comienza a brillar muy fuerte al lado derecho del pastor, en ese momento tu padre aparece atrás mío y tomándome de un hombro me dice al oído ve hacia delante y tendrás lo que tanto querías. Ansioso fue hacia delante, el pastor se hizo a un lado para dejarme pasar, y me pongo frente a esa luz.
Eras tú esa luz. Llorando de alegría por verte después de todo lo que había pasado iba a decirte unas palabras cuando me haces callar con un movimiento de tu mano.
Cuando por fin pude apreciar bien tu imagen, vi que tenias un bebe en tus brazos, entonces me dices “amor, quédate tranquilo y se fuerte, yo estoy bien y mira, el señor nos ha dado un hijo, ¿lo recuerdas?”…
Volviendo a mí, te suplico que me lleves contigo pero tú solo decías “aun no, por favor se fuerte” después de decir esto, la luz desapareció.
Ser fuerte… como podría ser fuerte si ni tu ni mi hijo está acá conmigo. Ya no sabía que mas hacer. Salí a correr sin rumbo…
Entonces, un suspiro muy profundo me hace sentir mi cuerpo empapado en sudor debido al mal sueño. Alterado por la pesadilla, en vez de levantarme y bañarme para quitarme el sudor, te llamo por teléfono temiendo que no contestaras, y así fue, no contestaste la llamada, te llame unas tres veces más hasta que contestaste, estabas dormida, eran las ocho con veinte de la mañana de un día Domingo.
Qué alivio el poder escucharte tan tranquila después de haber soñado yo una pesadilla tan horrible que me dejo marcado por el miedo de perderte a ti, y a mi hijo.

Este obra está bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.0 Chile.